Anexo 1

Cuerpo de transcripciones erudíticas

Extracto 13, Revisión actualizada

El nuevo ecosistema

Con el advenimiento de los nuevos dioses y tras vencer a los antiguos, muchos de éstos últimos desaparecieron o se ocultaron en lugares tan recónditos como inaccesibles, de ahí el término “Dioses en el exilio” para referirse a los antiguos dioses. Tras derrotarlos, “pacificarlos”, en sus propias palabras, los nuevos dioses dispusieron de un nuevo mundo con el que jugar y realizar todo aquello que se les antojase, así que, cómo cualquier nuevo gobernante, no tardaron mucho en realizar algunas reformas. Al igual que un anciano dedica sus días de ocio a cuidar su jardín, ellos decidieron aplicarse a introducir algunos cambios sobre la faz de las tierras.

El ecosistema del nuevo mundo había permanecido equilibrado durante muchísimos años, a penas sin cambios, pero con gran variedad de formas. La mayoría de las criaturas ya se encontraban presentes antes de su llegada, los nuevos dioses se limitaron a añadir unas pocas más al ya de por sí complejo elenco existente. Aunque no introdujeron una gran diversidad de formas, éstas fueron de especial importancia, ya que estarían llamadas a introducir cambios significativos, interesantes y, sobre todo, llenos de emoción.

Al principio, los nuevos dioses, llenos de impaciencia, tardaron poco en aventurarse en su primer proceso creativo. Tras éste y con pausas cada vez más largas, debido a su madurez creativa, llegaron hasta tres generaciones de obras, las cuales, agrupadas cronológicamente, corresponden a los grupos:

•Arcana.

•Preterian.

•Megaterian.

•Homínida.

Los arcana fueron concebidos con la impaciencia del principiante, muy motivadora, pero poco crítica. Fueron muchos los que se aventuraron a crear, sin evaluar ni reflexionar demasiado sobre la calidad y función de sus obras. Debido a ello, la forma, aspecto y características de las recientes criaturas, fueron variados. Eran, sin lugar a dudas, el resultado de la mano de un artista novel, su ópera prima, evidencia de su talento, pero no siempre del todo bien ejecutada. No hubo gran producción de ellos y muchos simplemente desaparecieron, víctimas del fracaso de sus habilidades para la supervivencia.

Los preterian surgieron como resultado de una nueva ola creativa. Optimistas por naturaleza, los nuevos dioses tenían muy claro que podían hacer las cosas mejor. Vistos con perspectiva y analizados los errores cometidos con los arcana, decidieron centrarse en aquellas características que habían resultado más provechosas para la supervivencia. Simplificaron el diseño aunque surgió una clara tendencia a las criaturas aladas, los aero. Este subgrupo está nutrido de preterian, aunque también se encuentran en él algunos elementos de los arcana. El resultado, sin ser del todo perfecto, mostraba una trayectoria que evolucionaba correctamente. Poco a poco, los nuevos dioses se estaban superando a sí mismos.

Sólo los más persistentes, motivados y vocacionales contribuyeron a la tercera ola creativa donde se gestaron los megaterian, el conjunto de criaturas en que la genialidad y la madurez de los dioses dieron sus mejores frutos. Casi abandonada por completo la anterior tendencia aero, el nuevo paradigma creativo se basó en la simplicidad, en especial en las formas, pero también en sus órganos internos y habilidades.

A pesar de ello, también hubo alguna que otra sorpresa, no del todo agradable, entre los resultados cosechados.

De entre los megaterian, cabe resaltar a los hiperterian, una obra maestra en casi todos los aspectos. Una auténtica superación de sus creadores, en la que consiguieron plasmar una síntesis de lo mejor de todo lo que habían conseguido antes, a la vez que lograron introducir unas increíbles mejoras. En muchos aspectos, los hiperterian eran casi dioses y aunque no les estaba permitido realizar tal afirmación, todos ellos, tácitamente, compartían ese sentimiento. Por ser una obra de excepcionales resultados, rápidamente fueron dotados también de inmortalidad.

Sin abandonar a los megaterian, otro grupo de características sorprendentes fueron los gigaterian. Compartiendo las características básicas de los hiperterian, éstos debían ser una versión a mayor tamaño, en los que la inteligencia y la belleza quedaron mermadas a posteriori.

Aunque el tamaño de los cerebros de los gigaterian era mayor, su facilidad de pensamiento se vio muy castigada en la práctica, muy por debajo de lo que se esperaba de ellos. Por otro lado, resultaron muy vulnerables a las enfermedades en general, las cuales solían dejarles marcas y desdibujaban mucho sus, ya de por sí, no muy agraciadas facciones. A todo ello debemos añadir un tiempo de gestación insuficiente para unos bebés tan grandes que en raras ocasiones traía al mundo criaturas hermosas. Debido a estas decepcionantes circunstancias, la que en su concepción fue una muy esperanzadora raza, los gigaterian no fueron agraciados con la inmortalidad de sus hermanos hiperterian.

Tras estos logros y alguna que otra decepción y tras una prolongada época de paz y armonía, no existió en realidad ninguna necesidad de volver a aportar nuevas criaturas a este mundo. La mayoría de las inquietudes creativas de los nuevos dioses ya se habían saciado con satisfacción. A pesar de ello, tras haber tocado techo, un último impulso originado por el perfeccionismo casi enfermizo de los nuevos dioses, animó a lo que sería la última generación de criaturas. En ese caso no se trató de hacer algo revolucionario sino limitarse a ir un paso más allá, así que, volviendo a centrarse en la simplicidad que tan buenos resultados les había dado, volvieron a intentarlo una vez más. Redujeron la variedad de los nuevos homínida en comparación a las generaciones anteriores, mucho más prolíficas. Una pequeña característica de todos los homínida fue recibir un poco más de emotividad y empatía que sus precursores. Otros cambios adicionales también fueron introducidos, dando lugar a tres especies diferentes:

•Hiperiones.

•Hombres.

•Hideräbs.

Los malogrados hideräbs fueron un completo fracaso. Los dioses se centraron tanto en darles la mayor belleza posible, superior inclusive a la de los hiperterian, que resultaron extremadamente frágiles en todos los demás aspectos. Su mortalidad superaba con holgura su tasa de nacimientos y tuvieron una extinción tan rápida como inesperada.

Los hiperhombres o hiperiones fueron una versión sencilla de los hiperterian. Con mayor diversidad en el colorido de piel y cabello que éstos, los hiperhombres eran casi tan bellos como aquellos, tan o más inteligentes incluso y, por supuesto, mucho más afables. Su tasa de nacimientos, aunque positiva, no fue tan alta como la de los hombres.

La gestación necesaria para sus características alcanzaba los veintiún meses y agotaba mucho a las madres, las cuales con frecuencia morían en el parto o tenían una lenta recuperación. A pesar de ello, fueron unas criaturas adorables, bien templadas y de muy grata compañía. Fueron exterminados por los hiperterian rápida y fácilmente debido a su reducido número, al poco de iniciarse los conflictos. Cabe remarcar que el término hiperhombre fue introducido por los hiperterian para remarcar que eran más similares a los hombres que a ellos. El nombre original era hiperión y, en realidad, eran mucho más parecidos a los hiperterian que a los hombres.

Los hombres, los menos agraciados de todos los homínida, tuvimos una distribución de características que, si bien no nos permitía sobresalir en casi ninguna de ellas, demostraron ser suficientemente equilibradas como para poder perdurar tanto tiempo como los megaterian sin contar con muchas de sus ventajas. De alguna manera nos adaptábamos bastante bien al terreno.

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